En esta nueva entrada voy a reflexionar sobre los tipos de evaluación que aplico en mi día a día en el aula.
Actualmente, por falta de conocimiento del modo de utilización de diferentes tipos de evaluación, únicamente practico la evaluación en la que soy yo quien dirige y evalúa a los alumnos. Pese a ser yo la única que evalúa en el aula (y teniendo en cuenta que me gustaría saber cómo hacer que mis alumnos se evaluaran a sí mismos), utilizo diversas estrategias de evaluación: exámenes, fichas resumen, ejercicios en el cuaderno y mi propio diario del aula. Gracias a estas diferentes estrategias, y sobre todo a que la mayoría de las actividades que realizo son grupales o en parejas, puedo ver cómo mis alumnos se desenvuelven en el aula en diferentes situaciones, además de poder ver en qué puede fallar la sesión o no.
Aún así, creo que podría mejorar mis estrategias de evaluación, incluyendo algunas en las que sean los alumnos los que se autoevalúen, para que ellos mismos decidan y vean cuál es su grado de adquisición.
En mi centro, la evaluación siempre la realizan los maestros, a excepción de algún compañero que sí practica la autoevaluación de sus alumnos. Como en el método tradicional, tanto mis compañeros como yo, y debido a que nuestros alumnos son pequeños (trabajo en un colegio de educación primaria), las evaluaciones solemos realizarlas al finalizar cada unidad con un examen que, o bien es escrito y nos ayuda a ver qué han aprendido nuestros alumnos durante la unidad, o bien es oral para trabajar las destrezas orales tan necesarias para el desarrollo de nuestros alumnos.
Por eso, creo que todos, tanto los maestros de mi centro como de otros centros en los que aún se evalúe de la forma tradicional, deberíamos formarnos en estrategias de evaluación más innovadoras que ayuden a nuestros alumnos a ser conscientes de su propio aprendizaje.
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